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Edipo Rey

El poeta trágico autor de Edipo Rey pertenece al trío de grandes creadores que componen el cuerpo sustancial de la dramática griega. En efecto, Sófocles, al lado de Esquilo y Eurípides, consolida el muro de relaciones poéticas que más hondo ha calado en la naturaleza del alma griega y del espíritu humano en general.


En Edipo Rey, quizá la más conocida de sus obras, el poeta ahonda en problemas tan definitivos y universales que su creación ha sido el punto de partida para las reflexiones científicas del médico psiquiatra Sigmund Freud, uno de los más importantes sostenes de nuestra cosmovisión contemporánea.


Nacido en el año 497 a. C., Sófocles vivió la mejor época de su patria. Su vida entera fue una ininterrumpida sucesión de triunfos y buenaventuras. Ganador del codiciado premio en los certámenes teatrales de Atenas en dieciocho ocasiones, fue el favorito del público, aún después de su muerte, ocurrida entre los años 406 y 405 a. C. Sin embargo, de su extensa producción poética, que se ha calculado en veintitrés piezas, sólo se conservan siete tragedias y los fragmentos de un drama satírico. La razón de su celebridad obedece, entre otras cosas, a las innovaciones técnicas y estilísticas que introdujo en la tragedia, así como al tratamiento de los ciclos temáticos que, como el de Edipo, plantean y desarrollan un microcosmos consistente y orgánico. Por otra parte, tal como está planteado en la mayoría de sus piezas, frente a las encendidas discusiones filosóficas que tenían lugar en la Atenas de entonces, Sófocles tomaba partido por el derecho de la colectividad, en preferencia al derecho de los individuos. Para él, tal como lo demuestra en Edipo Rey, las leyes de la naturaleza, las fuerzas generatrices, hondas y fundamentales, están por encima de cualquier determinación individual.


En Edipo Rey, la suerte del héroe trágico, esa implacable frialdad del sino que lo conduce a la desdicha, nos conmueve. Pero más allá de esta posible identificación personal y de su carga de rebeldía frente a un destino horriblemente injusto, es la tensión de la naturaleza ofendida y el hondo abismo que es el hombre lo que nos afecta. Tal y como Sófocles mismo lo dijera: ¨Hay muchas cosas inquietantes, pero el ser más inquietante es el hombre¨.